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El resquebrajamiento de la educación

Las tasas universitarias han subido desproporcionalmente en el curso actual. La noticia no viene de nuevas, llevamos tiempo conociendo las lamentaciones de  las universidades públicas, su  crisis de financiación y la fácil salida que han decidido tomar ante tal alarmante situación:  seguir ahogando  al ciudadano medio aumentando el precio de las matriculas.



Las reacciones al aumento de las tasas se están conociendo a través de casos particulares, muchos son los jóvenes que dejan sus estudios sin finalizar, otros se matriculan de menos asignaturas para poder sufragar el gasto de su carrera universitaria  y miles de casos particulares son los que estamos conociendo que nos trasladan a la reflexión de varias cuestiones, ¿La educación sigue siendo uno de los pilares y prioridades de nuestro estado de bienestar?, ¿podemos seguir hablando de estado de bienestar en este contexto de crisis en la educación?. ¿Dónde queda la idea de que la mejor garantía para salir de la crisis es invertir en educación pública?.

Las nuevas reglas del juego son las siguientes, para poder estudiar en una universidad pública tienes que poseer una situación acomodada. Aquellos jóvenes que no tengan un respaldo familiar sus únicas vías de salida son:  optar  a la beca del ministerio (becas que se han reducido y por ende se ha limitado su acceso a través de la nota media del expediente académico) o conseguir un trabajo remunerado (recordemos que hay un 25% de paro). Por tanto, la realidad es que las alternativas  son escasas.

El gobierno ha querido ofrecer una alternativa muy en su línea: hipotecar el estudio de los estudiantes a través de préstamos que deben de devolver. Una aportación muy a la americana que por si no fuera poco ya, incrementará las deudas de las familias españolas.

Los Presupuestos Generales para el año 2013 nos dan cifras alarmantes en cuanto a la educación, se va a aportar un 14,4% menos en educación y un 3,8 % en ayudas y becas.
En cuanto a las becas universitarias el gobierno no para de utilizar eufemismos para evitar la temida pero constante palabra: recortes. Según el Ministro Wert no se sube la nota para obtener beca con la intención de reducir becados, sino para premiar el “esfuerzo académico”.

Retomando el tema de la subida de las tasas universitarias y centrándonos en el caso de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la universidad pública presencial con más alumnos en nuestro país (alrededor de 85.000 alumnos en el año 2011), el incremento ha supuesto una media de 5,8 euros por crédito. Teniendo en cuenta que cada curso suele contar con 50 ó 60 créditos y sin tener que contar con las asignaturas repetidas, podemos hablar de un incremento de 350 euros como mínimo por cada estudiante. La realidad es otra, puesto que la mayoría de alumnos arrastran asignaturas de otros años y el crédito en estos casos ha aumentado cuantiosamente.

En declaraciones hechas al Diario El País el pasado 22 de octubre, José Carrillo, rector de la UCM, comentó, “hemos perdido más del 15% de los alumnos de posgrado por la subida de tasas”. Las medidas tomadas parece que van en contra de los propios intereses de las universidades, que están viendo reducido sus beneficios por la fuga de estudiantes. Los problemas de financiación de esta universidad son  un hecho, que tras los recortes anunciados van a tener que tomar cartas en el asunto para que la universidad sobreviva y no tenga que ser intervenida como si fuera un banco.

Mientras tanto los estudiantes siguen en pie de guerra para que sus voces sean tomadas en cuenta y se reconsidere la acción terrorista que supone la subida de tasas a la educación. Algunos testimonios nos explican la difícil situación, Luis, estudiante de Ingeniera Informática en la UCM ha tenido que abandonar sus estudios porque los créditos que tiene pendientes ascienden a 3.000 euros. “Abandono los estudios por el momento, aunque espero poder retomarla el año que viene cuando tenga el dinero ahorrado”, nos comenta.

Kelia también explica como ha tenido que dividir en dos años los créditos que tiene pendientes para acabar la licenciatura de Periodismo en la misma universidad.  En declaraciones a este blog nos comenta, “he tenido que recurrir a alguna tarjeta de crédito para poder sufragar los gastos”. Asimismo nos declara que ha llegado a plantearse tirar la toalla porque se siente atada a una carrera  que no tiene fin y que le impide salir fuera en búsqueda de mejores oportunidades.

La situación es más que preocupante y el gobierno no para de darnos sustos con sus recortes. El sistema de bienestar se desmorona precipitadamente.


Artículo de Estefanía González 


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